El misterio de los gatos y las cajas: la explicación científica de su obsesión






El misterio de los gatos y las cajas: la explicación científica de su obsesión

El misterio de los gatos y las cajas: la explicación científica de su obsesión

Quien ha convivido con un gato sabe que estos felinos tienen una extraña atracción por las cajas de cartón. No importa si se trata de una caja pequeña, enorme o incluso incómodamente cerrada; si hay una caja disponible, seguramente un gato se meterá en ella. Esta curiosa conducta ha fascinado tanto a dueños de mascotas como a científicos, y aunque pueda parecer un simple capricho gracioso, existe una base científica detrás del llamado «misterio del gato y la caja». En este artículo analizaremos por qué los gatos tienen esta fijación por las cajas y qué beneficios les aporta desde el punto de vista biológico y psicológico.

Un comportamiento instintivo

El amor por las cajas tiene raíces evolutivas. Los gatos domésticos (Felis catus) provienen de ancestros salvajes que necesitaban lugares seguros para esconderse y observar a sus presas sin ser vistos. Las cajas simulan perfectamente ese entorno: espacios confinados donde el gato puede sentirse protegido por todos los lados, reduciendo la exposición a posibles amenazas. Desde el punto de vista de la supervivencia, elegir espacios cerrados y seguros les da ventaja tanto para cazar como para esconderse.

Reducción del estrés

Diversos estudios han demostrado que los gatos que tienen acceso a cajas muestran menores niveles de estrés. Un famoso estudio realizado por la Universidad de Utrecht en Países Bajos demostró que los gatos recién llegados a refugios se adaptaban más rápido y mostraban conductas menos ansiosas cuando tenían acceso a cajas de cartón. En un entorno desconocido y potencialmente estresante, las cajas proporcionan un refugio psicológico.

Este efecto tranquilizador también es observable en gatos domésticos. Al introducir una nueva caja en la casa, no es raro que el gato corra a meterse dentro de ella, usando el espacio como un santuario temporal ante cualquier factor de incertidumbre o cambio en su entorno.

Regulación de la temperatura corporal

Además del confort psicológico, las cajas ofrecen una ventaja térmica. La temperatura óptima para un gato doméstico está entre 30 y 38 ºC, mucho más alta de lo que comúnmente se mantiene un hogar humano. Las cajas actúan como aislantes térmicos, ayudando a conservar el calor corporal. Esto explica por qué los gatos también se sienten atraídos por otros espacios confinados como cajas de zapatos, cestas, maletas o incluso lavadoras (¡con mucho cuidado!).

Conducta exploratoria y de juego

Los gatos, y especialmente los jóvenes, tienen una naturaleza curiosa e inquisitiva. Las cajas representan una novedad y un objeto para explorar. Para ellos, una caja no es solo un refugio, sino también un juguete. Les permite esconderse, acechar, saltar o emboscar juguetes (o incluso a sus humanos). Esta conducta tiene un paralelo directo con la forma en que sus ancestros salvajes acechaban presas desde escondites improvisados.

Una manifestación de control del entorno

Los gatos son criaturas muy sensibles a su ambiente. La posibilidad de elegir cuándo estar expuestos y cuándo no, les genera una sensación de control importante para su bienestar emocional. Entrar en una caja les permite determinar su contacto con el mundo exterior. Este control reforzado reduce el estrés y aumenta su sensación de seguridad.

¿Por qué cajas y no otro objeto?

Tal vez te preguntes por qué específicamente cajas de cartón y no otros refugios u objetos suaves. La respuesta tiene que ver con la textura, el aislamiento térmico, la portabilidad y el ruido ambiental. El cartón provee una sensación acústica suave y una textura rugosa que agrada a los gatos para rascar, morder o acostarse. Además, las cajas son un recurso humano muy presente y accesible, lo que aumenta las oportunidades de interacción.

Cuando las cajas son terapéuticas

Veterinarios y etólogos felinos recomiendan activar el entorno de los gatos con cajas especialmente en momentos de cambios importantes: mudanzas, llegada de nuevos animales, enfermedades o incluso después de intervenciones médicas. Una simple caja puede ser una herramienta terapéutica poderosa, ya que ayuda a calmar la ansiedad y mejora la recuperación del animal.

El rol del tamaño y la ubicación

Curiosamente, no todas las cajas son igualmente atractivas. Los gatos suelen preferir aquellas cuyo tamaño les permita entrar justo ajustados, sin que sobre mucho espacio. Esto refuerza la sensación de seguridad. También influye la ubicación de la caja: si está en un rincón tranquilo, alejado del tránsito humano o de electrodomésticos ruidosos, será aún más atractiva para el gato.

El efecto visual de la «caja invisible»

Existen experimentos donde se ha comprobado que los gatos se sienten igual de atraídos por delimitaciones simbólicas, como círculos dibujados en el suelo o cintas creando forma de cuadrado. Aunque no sean cajas físicas, estos bordes parecen evocar en el gato la misma percepción de límite y contención, lo que demuestra que más que el objeto, es la sensación de encierro voluntario lo que les atrae.

Conclusión: una fascinación con respaldo científico

Detrás de su aparente simpleza, el gusto de los gatos por las cajas es una conducta cargada de significado evolutivo, biológico y emocional. Desde la necesidad de seguridad hasta la regulación térmica, las cajas ofrecen múltiples beneficios para la salud física y mental de estos felinos. Así que la próxima vez que veas a tu gato ignorar un juguete caro para meterse en una caja vieja de cartón, recuerda: está haciendo lo que su instinto y su cuerpo le dictan.

Lejos de ser un simple meme de internet, el comportamiento de los gatos con las cajas es una fascinante ventana a su mundo interior. Y a nosotros, como cuidadores responsables, nos ofrece una oportunidad única para comprenderlos mejor y ofrecerles entornos más enriquecedores.


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